Del palco del Racing a una celda en Zúrich: qué fue de Ali Syed
- Pablo Puente
- hace 7 horas
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Me escribe desde una pequeña cárcel ubicada en el cantón de Zúrich, en Suiza. Allí ocupa una celda individual dentro de un penal que cuenta con unos 50 reclusos, todos ellos en régimen de prisión preventiva. Ahsan Ali Syed no ha sido fácil de encontrar. La última vez que pisó Cantabria fue en la primavera de 2011, cuando el Racing parecía el escaparate perfecto para un hombre que decía ser millonario y tener conexiones con la realeza de Baréin. Entonces, Ali y sus ambiciosas promesas desaparecieron. A partir de ese momento, su nombre se convirtió en la forma de maldecir una época.
Han pasado muchos años desde la última entrevista que concedió. Su abogado en Suiza, Christoph Steffen, de 69 años y socio del despacho Weinmann Zimmerli, ejerce de intermediario. Desconfiado al principio, desde el primer momento Ali me demuestra que se siente muy agraviado, señalando que quienes le denuncian “intentan enriquecerse ilícitamente a su costa”.
El conocimiento del caso por parte de Ali es total. Recuerda cada fecha con detalle. Fue arrestado el 30 de noviembre de 2022, en Londres, y condenado a seis años y medio por fraude comercial en julio de 2025 en Suiza, en una sentencia que no es firme debido a la apelación de su defensa. Syed ha cumplido ya casi tres años y cinco meses, por lo que, según la ley helvética, que indica que el umbral para solicitar la libertad condicional son los dos tercios de la pena, podría salir de allí en marzo de 2027.
El camino a la cárcel
Tras desaparecer de Cantabria, Ali Syed permaneció nueve años sin poder salir de Baréin, debido a prohibiciones de viaje vinculadas a las investigaciones que tuvieron lugar en el país entre 2010 y 2019. Pasado este tiempo, se trasladó a Turquía, donde obtuvo la nacionalidad turca, ciudadanía que le sería revocada tras tener que renunciar primero a la india. Actualmente es apátrida.
En los tres años previos a su arresto, Ali me cuenta que asesoró a clientes offshore desde Turquía, contando también con dos sociedades en ese país. Al mismo tiempo, relata sus viajes regulares entre Estambul y Londres, donde vivían su mujer y tres hijas. Andaba a caballo entre ambas ciudades y, precisamente, su arresto se produjo el 30 de noviembre de 2022 al entrar en el Reino Unido desde Turquía, en base a una orden de detención internacional emitida por la Fiscalía III del Cantón de Zúrich.
Syed se opuso a su extradición, argumentando entre otras cosas el principio de "ne bis in idem" (no ser juzgado dos veces por el mismo delito), ya que las autoridades de Baréin habían desestimado previamente el caso concluyendo que se trataba de una disputa civil. Sin embargo, tras agotar todas las vías legales, fue extraditado a Suiza el 25 de septiembre de 2024 y puesto en prisión preventiva para, un año más tarde, ser condenado.
Su día a día
Ali Syed mantiene comunicación con el exterior. “Tengo permitido hablar con mi familia varias veces por semana. Lo hago por teléfono y, en ocasiones, por videollamada. También puedo recibir una visita”, cuenta. Ali permanece casi todo el día en su celda, ya sea acompañado de un libro, escribiendo o utilizando el televisor del que dispone. “En esta cárcel me siento seguro”, puntualiza, lo que dista de su experiencia anterior.
Y es que antes de llegar a este penal, Ali Syed fue a parar a una moderna prisión de Zúrich, donde "temía que el fiscal tuviera acceso a las instalaciones y pudieran hacerme daño". De hecho, su equipo legal afirma tener informaciones de inteligencia que apuntan a que el grupo de víctimas que denunció a Ali habría considerado pagar al fiscal en Zúrich con la intención de buscar a otros reclusos para que lo agredieran. Finalmente fue trasladado.
Primero de pisar suelo suizo, Ali pasó más de un año en la que dice que es “una de las peores prisiones de Londres”, donde contrajo tuberculosis. Su estado de salud era crítico en el momento de ser trasladado a Suiza. Según su abogado, Ali “estuvo bajo estricto control médico en el University Hospital of Zurich y recibió un tratamiento prolongado con fuertes antibióticos durante un año. La rifampicina, isoniacida, pirazinamida, etambutol le provocaron mareos, visión borrosa e hipertensión, dificultando su capacidad de concentración para su propia defensa”.
Lo más duro de estar en prisión
La gran amargura de Ali Syed llega al pensar en sus tres hijas. La mayor se matriculó en Derecho, la mediana estudia Nutrición y la pequeña en el high school. “Perderse los años más importantes de su formación, sus graduaciones y no poder supervisar ni apoyar a su hija mayor me supone un gran dolor”, asegura. Eso, y no poder estar cerca de la menor de sus hijas, que convive con unos problemas de salud mental que le afectan sensiblemente. “Recibió el alta en una unidad psiquiátrica de Londres en diciembre de 2025, pero aún requiere 25 horas semanales de cuidados médicos”.
También le “ocupa” la capacidad de su familia para subsistir económicamente. Su mujer no tenía empleo remunerado y el coste de vida en Londres, sumando alquiler, la escolarización de las hijas y el resto de gastos, les plantea hacer frente a unas 8.000 libras esterlinas cada mes, asegura. La familia cubre estos gastos con las inversiones de Ali en Baréin e ingresos procedentes de propiedades en India y Turquía (unas propiedades que, según el fiscal, tienen un valor considerable). Este también le atribuye una casa en Baréin tasada en 1,2 millones de dinares bareiníes (en torno a 2,75 millones de euros), así como otros negocios en dicho país e inversiones adicionales en WGA y otras empresas de la India.
Situación actual
En los últimos meses, su caso se ha transformado en un laberinto legal en el que su defensa pone en entredicho la integridad del sistema judicial suizo. Recientemente, han conseguido que el Tribunal Federal Suizo, en una sentencia dictada el 13 de marzo de 2026, dictamine que Ali se encontró en “situación de detención ilegal” durante 50 días (del 23 de noviembre de 2025 al pasado 12 de enero). El Tribunal de Distrito dejó expirar la orden de detención original y los tres intentos posteriores de los tribunales de Zúrich para subsanar el error fueron anulados por falta de jurisdicción o por violar derechos fundamentales del acusado.
Además, en la audiencia del 12 de enero, el magistrado de Zúrich prohibió a Syed ejercer su derecho de réplica ante las acusaciones del fiscal Marcel Scholl, alegando que el procedimiento "no era contradictorio". El Tribunal Federal calificó este hecho en marzo como “una violación grave” de la Constitución suiza y del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Por ello, el Cantón de Zúrich ha sido condenado a pagar las costas y a indemnizar a Syed por los gastos legales del recurso, una medida que la defensa considera una "mancha" en el expediente de la fiscalía.
A esto se suma que el proceso de apelación contra su condena de estafa está actualmente suspendido desde el 6 de febrero. El motivo es un error burocrático de la primera instancia: el tribunal no notificó correctamente la sentencia a 11 de los 12 demandantes privados residentes en Australia y Nueva Zelanda, ignorando los domicilios que ya constaban en el propio expediente judicial.
Tras detectarse este fallo, todos los expedientes han sido devueltos a la primera instancia para que repita las notificaciones. Se estima que esta corrección tardará entre dos y nueve meses, periodo durante el cual el juicio de apelación no puede avanzar. Este punto es clave, ya que la defensa argumenta que “es inconstitucional y desproporcionado” mantener a Syed en la cárcel mientras el proceso está congelado por un error que es "exclusiva responsabilidad del Estado", existiendo el riesgo real de que termine cumpliendo su condena íntegramente antes de que exista una sentencia firme.
Este último giro ha impulsado al equipo legal a solicitar medidas cautelares de libertad bajo fianza ante el Tribunal Federal suizo, ofreciendo incluso el uso de pulseras GPS y vigilancia privada las 24 horas. Su abogado, Christoph Steffen, ha confirmado que, si la justicia suiza persiste en mantener la detención en estas condiciones de bloqueo procesal, acudirá de inmediato a Estrasburgo, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Todo ello mientras escala la batalla por la recusación del fiscal Scholl, a quien desde el principio han acusado de orquestar el caso y al que, además, la fiscalía turca investiga formalmente por presunta trata de personas y sobornos vinculados a los testigos del caso Syed. Pero todo esto será material de las próximas entregas.



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