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Ali Syed: "Pernía fue el gran artífice de mi llegada y manejaba nuestro dinero, yo solo ponía la cara"

  • Foto del escritor: Pablo Puente
    Pablo Puente
  • hace 12 horas
  • 7 Min. de lectura

Actualizado: hace 1 hora

"Lamento profundamente no haber sido lo suficientemente cauteloso ante esta conspiración, que me afectó tanto a mí como al Racing. Una trama en mi contra que acabó desembocando en mi encarcelamiento y en todos los procesos judiciales de Baréin y Suiza". Con esas palabras, Ali Syed empieza dirigiéndose a la afición racinguista para repasar su periplo en Santander.


Ali dice mantener su afición por el fútbol desde la pequeña cárcel de Zúrich. Para la justicia helvética, ese interés no es más que otro elemento del engaño. Según la sentencia de primera instancia, Ali Syed utilizó la compra del Racing "como una prueba de su inmensa riqueza para convencer a los prestamistas de Australia y Nueva Zelanda de que era un magnate solvente". Y le funcionó. Algunas víctimas, como el empresario Terry Serepisos (dueño del Wellington Phoenix FC neozelandés) y representantes de las empresas McNabb y Ganesha, aseguraron durante la investigación que el hecho de que Syed fuera el dueño del Racing, en una de las mejores ligas del mundo, les dio la confianza necesaria para pagar comisiones millonarias por adelantado.


Su puerta de entrada al deporte rey fue con la frustrada compra del Blackburn Rovers, a lo que también consiguió sacarle partido. En sus reuniones en Baréin, Syed informaba a los potenciales clientes de que estaba en proceso de comprar el club para proyectar una imagen de empresario global exitoso. Esta investigación ha tenido también acceso a correos electrónicos de intermediarios, que resaltaban este interés para validar la seriedad de Syed. Finalmente, no desembarcó en la Premier, pero con la sociedad holandesa Western Gulf Advisory Sports Holding, B.V. sí logró la ansiada propiedad de un club de fútbol con la entrada en el Racing, un período sobre el que el racinguismo sigue esperando respuestas.


Pernía, el gran artífice de su llegada


Remontándose a los orígenes de la compra del Racing, Ali recuerda que "no había escuchado nunca hablar del club hasta que llegó la posibilidad de entrar en la propiedad por mediación de Credit Suisse". Sobre ese primer contacto, Ali cuenta que "la primera persona que me habló del club fue el asesor, Alexander Glitz, Managing Director de la entidad". Y preguntado por qué decidió comprar el Racing, Ali responde tajante: "Compramos este club para la Familia Real de Baréin, quienes están realmente detrás de WGA, empresa de la que yo figuraba como propietario".


Y de ahí llegamos a la gran pregunta: quién trajo a Ali Syed a Santander. Su respuesta apunta a un nombre: Francisco Pernía. "Pernía fue quien estuvo presente en todas las reuniones y negociaciones con Dunviro, y te garantizo que fueron muchas, tanto en Zürich, como en Baréin y en Catar", responde. Preguntado por si Pernía le pagó alguna vez por desempeñar ese rol, Ali sale rápidamente al paso: "déjame aclararte que eso es una broma, Pernía no me pagó a mí nunca nada". Ali Syed se ciñe a decir que "Pernía fue el gran artífice de mi llegada y nosotros pusimos el dinero en sus manos para que fuera él quien dirigiera el club. Yo solo ponía la cara".


Preguntado por el papel del Gobierno de Cantabria y el entonces Consejero de Economía y Hacienda, Ángel Agudo, Ali dice que "apenas le recuerda, porque nos reunimos una sola vez para discutir las condiciones del acuerdo y ya en el acto de la firma. Me habló de los impuestos pendientes y deudas a las que tenía que comprometerme a pagar si asumía el Racing. Antes no había tenido contacto con él", asegura.


Pernía, blindado por contrato


De hecho, una de las cláusulas del contrato de compraventa de acciones establecía de forma explícita que Francisco Pernía iba a ocupar una posición clave en el club. La salida de la anterior gestión (Dumviro/Montalvo) estaba condicionada a la permanencia de Pernía: "no teníamos ni siquiera la posibilidad de no incluir en el contrato esa obligación de que Pernía ocupase una posición clave".

Deloitte asesoró al empresario Jacobo Montalvo en la operación de compraventa del Racing y, el contrato de compraventa de acciones estipuló que, como parte del pago inicial de la operación, se debían transferir 354.000 € a la firma, donde figuraba el abogado Javier Menor y, según recuerda Syed, también el hijo de Francisco Pernía, Pablo Pernía, que estuvo involucrado en el proceso dentro del despacho.


Sobre la figura de Pernía, que fue condenado a un año de prisión por apropiación indebida, logrando ser absuelto en el Tribunal Supremo del delito de administración desleal, Ali opina que "tuve mis sospechas ya la primera vez que lo vi, parecía un señor corrupto, y lo comprobé al ver lo que hizo con todo el dinero que le puse".


El hombre rico y sabio que ya estafaba


Hay frases que pasan a la historia. También discursos enteros. El de Miguel Ángel Revilla presentando a Ali Syed es uno de ellos. Entre las citas más célebres: "Es un empresario sobre el que hemos tomado el máximo de garantías. Yo, que me suelo guiar por impresiones visuales, creo que nos encontramos ante un hombre rico, pero sobre todo un hombre sabio". Otra de ellas: "estoy en condiciones de afirmar que hemos acertado con este hombre, cuya solvencia el Gobierno ha mirado rigurosamente".


En contraste con estas palabras, esta investigación sostiene con el respaldo de la justicia suiza que, justo unos días antes de esta célebre rueda de prensa y de cerrar la operación, la organización suiza PolyReg ya estaba recibiendo "un número inusualmente alto" de consultas de ciudadanos australianos, que preguntaban por la seriedad de la empresa y se quejaban de que WGA, como prestamista, exigía el pago de comisiones por adelantado y luego desaparecía sin dejar rastro. Así lo transmitieron también en un informe firmado el 24 de junio de 2011 que dirigieron a la Oficina Federal de Policía, que cuatro días más tarde ordenó el bloqueo oficial de las cuentas en Credit Suisse.

Las dudas no surgían por tanto únicamente de la prensa británica. Es más, en ese mismo enero de 2011, la investigación confirma también que ya estaban teniendo lugar las maniobras de WGA para mantener el engaño mientras recibían los pagos por parte de las "víctimas". Un ejemplo: el 9 de enero, Omer Khan (CFO de la compañía) envió una carta a la empresa Sansur Renewable Energy Inc. informándoles de que el proceso del préstamo no continuaría debido a los resultados de la due diligence, y en esa carta pedían una cuenta para devolver supuestamente 202.500 USD, reembolso que nunca se produjo.

Ello no hace más que demostrar lo que el Dictamen de la Comisión de Investigación calificó como una falta de "mínima diligencia", sumado a que los informes de solvencia solicitados a Credit Suisse para avalar la operación hacían referencia a la empresa WGA, cuando el contrato de compraventa fue efectivamente suscrito con la recién constituida y sin activos WGA Sport.


El Racing, comprado con dinero del fraude


Ali se hizo con la mayoría accionarial del Racing con dinero procedente de su actividad fraudulenta. El precio total de la operación de compraventa de acciones se fijó en 15.000.000€ y, según el análisis de flujo de caja de la fiscalía suiza aportado en esta investigación, Ali Syed destinó aproximadamente 1,9 millones de francos suizos (CHF) de las comisiones estafadas a empresarios de Australia y Nueva Zelanda para la compra y mantenimiento del Racing. Preguntado por su esfuerzo económico, Ali afirma: "no sé qué cantidad invertí, pero te aseguro que liquidé todas las deudas tributarias del Racing, que no eran pocas". Sorprende aquí la sentencia suiza, contradiciendo a quienes mantienen que Ali no puso ni un solo euro de "su" bolsillo.

Por otra parte, el contrato de la compra-venta de acciones presenta alguna curiosidad adicional. Para garantizar las obligaciones de pago de Ali Syed para con Dunviro, que comprendían tanto el pago inicial de 1.002.000 € como el pago aplazado de 7.425.000€, Ali asumió el compromiso de entregar a Dunviro un aval bancario irrevocable y a primer requerimiento... Y el documento presentó una contradicción técnica flagrante, fijando el importe de dicha garantía en "EURO THREE MILLION (€1,500,000)", con una evidente discrepancia entre la letra y el número.

Por otra parte, Ali recuerda que apenas unos días antes de la firma (el 21 y 27 de enero de 2011), recibió correos electrónicos con advertencias y documentos de los antiguos accionistas minoritarios de Silver Eagle. Estos documentos sugerían que la transmisión previa de las acciones a Dumviro podría ser objeto de impugnación judicial. Así, si los antiguos accionistas de Silver Eagle iniciaban una acción legal contra Dumviro que resultara en una resolución judicial que afectara o impidiera la propiedad legal de Ali Syed sobre las acciones, se activaba la cláusula y los accionistas de Dumviro, de forma personal, estaban obligados a responder por la devolución de ese dinero.



Ali apunta a Íñigo de la Serna y Claudio Loiodice


Ali ha sido siempre un especialista en el arte del engaño y la desaparición. Solo así llegó tan lejos el "fraude comercial" por el que la justicia suiza lo llevó a prisión. Además, Syed es un hombre que pelea conspiraciones y en Cantabria no iba a ser menos. Un nuevo ejemplo está en el globo sonda que envía desde su celda:


"El entonces alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, utilizó la conexión con Claudio Loiodice, el jefe de seguridad al que yo destituí tras el episodio de la agresión en Santander del que Pernía y el propio De la Serna le sacaron del apuro, para tratar de atacarme y tener su propio beneficio político", asegura. "Quiso desacreditarme para frustrar una gran inversión de la familia real de Baréin en el Racing", sentencia Ali.


Ali cuenta que "Claudio era el responsable de seguridad de la empresa Global Consulting, que además de seguridad hacía también due diligence para WGA y se encargó de la de Serepisos, propietario del club neozelandés Wellington Phoenix FC. No pagamos a esta empresa unas facturas y Claudio se volvió en mi contra, aliándose y alentando a Serepisos para denunciarnos y alentar la investigación penal en Suiza con la influencia de De la Serna".


Lo cierto es que Serepisos tenía un buen motivo por sí mismo: según la sentencia, el empresario neozelandés denunció a Ali porque perdió más de 1,5 millones de dólares en comisiones y su grupo, Century City, acabó en la quiebra precisamente porque el préstamo prometido por WGA nunca llegó. El tribunal determinó que Serepisos, al igual que el resto de los afectados, "estaba desesperado por encontrar financiación" debido a la crisis global, lo que lo convirtió en un blanco fácil.


Este es el final de este especial de cuatro entregas sobre la figura de Ali Syed. O no. Permanezcan atentos. Con Ali nunca se sabe.

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